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miércoles, 16 de septiembre de 2015

DIY Mochila

¡Hola! Hacía muchísimo que no me ponía con la máquina de coser. Este verano durante las vacaciones, me compré una tela de loneta para hacer unos paneles para una estantería. El caso, es que al terminar me sobraba muchísima tela, y como es muy mona, tenía que aprovecharla sí o sí. Y como  me hacía falta una mochila para diario, ahí que me he liado a hacerla.
Como ha sido un poco a ojo, no he tomado medidas (muy mal por mi parte, ya lo sé). Pero he pensado en dejaros un patrón para que si os apetece lo podáis amoldar a vuestro gusto.

Materiales:
  • Tela (como depende mucho de las medidas que uséis, cada uno puede usar cuanta tela quiera  o necesite)
  • Hilos 
  • Máquina de coser (aunque también se puede hacer a mano)
  • Cordón para cerrar la mochila (yo he usado trapillo negro)
  • Una cremallera (el tamaño dependerá de las dimensiones que le pongáis a la mochila)
  • Alfileres
  • Tela de forro (o cualquier otra que pueda serviros como tal)


Preparativos:

  1. Lo primero es preparar las telas, plancharlas para que las arrugas no estropeen las medidas y cuadre todo. Las medidas que yo he recortado han ido en función de la medida que he usado para la base. 
  2. Para dibujar el círculo he usado un plato llano de Ikea. Dibujado en la tela y al recortar he dejado un margen. Importante dibujarlo por el reverso de la tela.
  3. Para el ancho del cuerpo de la mochila he usado cuatro veces el diámetro del círculo.
  4. El largo lo ha sido un poco a ojo.
  5. El ancho del bolsillo es el diámetro del círculo, y el alto la medida que os convenga, dependiendo de la altura de la mochila.
  6. La medida de la solapa dependerá de la forma que queramos darle. Yo la he hecho cuadrada, pero se puede poner redondeada, en pico, como más os guste.
  7. Las tiras las he hecho según mis medidas, al no ser regulables la idea es que las pongamos una vez terminada la mochila, acomodándolas a nuestras medidas, así será más cómoda a la hora de llevarla.
  8. Para el forro, sólo necesitaremos el cuerpo y la base.


Y vamos al lío:

Una vez tenemos cortada la tela, lo primero que tenemos que hacer es coser el bolsillo. Yo le he puesto una cremallera, pero le podéis poner cualquier tipo de cierre. Para encontrar donde ponemos el bolsillo, lo primero es juntar los extremos del cuerpo, y a partir de ahí, lo colocamos a la medida que más nos guste. Dependiendo de la manera que hayamos elegido para cerrarlo, lo colocaremos de un modo u otro. En mi caso, lo primero que hice fue coser la cremallera a la parte interna del bolsillo. Repetimos la operación en el cuerpo de la mochila. Y a partir de ahí sólo tenemos que coser los extremos y la parte de abajo. 

Con el bolsillo listo, pasamos a montar la mochila. Lo primero que haremos será el cuerpo. Para ello, juntamos el forro al interior de la tela y cosemos por un extremo.


Hacemos lo mismo con la base y la base del forro. Recordad que hay que dejar un margen amplio al recortar los círculos de la base, que será el que luego utilicemos para unir las dos partes.

Ahora toca unir las dos mitades. Os dejo una imagine explicativa para que lo entendáis mejor, pero igual os lo explico. Al ser circular es necesario que hagamos unos ¨volantes¨. Es decir, que al coser lo tendremos que plegar el cuerpo  de la mochila para que tome forma. La manera de conseguirlo es bastante más fácil de lo que pensáis. Hay que dividir el círculo e ir enganchando por partes. Primero en cuartos, le ponemos alfileres y seguimos. Entre cada alfiler queda un hueco, pues justo en la mitad volvemos a poner alfileres, enganchando siempre el cuerpo con la base. . Y a partir de ahí, lo sobrante lo vamos plegando, intentando que cada pliegue sea del mismo tamaño. Parece muy tedioso, pero en realidad es muy simple.Una vez que esté bien montados,pasamos la máquina de coser. Teniendo en cuenta que tendrá que aguantar  lo ideal es hacer una costura fuerte. Yo le pasé primero una costura simple, y luego reforcé con un zig zag, que además es perfecto para recortar los sobrantes sin que la tela deshilache.

Pues ya tenemos lo más complicado listo. Ahora lo que haremos será el reborde por dónde introduciremos el cordón para cerrar nuestra mochila. Es tan sencillo como un dobladillo, con un hueco en medio para introducir el cordón. Pero como ya os he dicho, una imagen vale más que mil palabras. No hay que coserlo entero, ya que tenemos que dejar un hueco por donde introduciremos el cordón. Tenéis la opción de hacerle un ojal, si vuestra máquina os lo hace, es fácil y vendrá bien para que la mochila no se deshilache por donde salen los cordones. Se pueden poder delante o en un lateral, eso ya a gusto del consumidor. 

Seguimos ahora cosiendo la tapa de la mochila y las tirantas. Yo la tapa la he puesto cuadrada, midiendo la mochila, para que no quedara ni muy grande, ni muy pequeña. ¿Y cómo la hice?  Muy sencillo, recorté dos cuadrados, los cosemos del revés sólo por 3 laterales, dejando sin coser el lado que irá cosido a la mochila.  Le damos la vuelta, sacamos las costuras con un alfiler para que no se queden abultadas y la reservamos. Para las tirantas de la mochila, cosemos del revés uniéndola por los bordes, Quedará una ¨funda de almohada¨, le damos la vuelta y tenemos la tiranta lista. Ahora de nuevo vamos a la máquina. Para coser la tapa, me guié por la costura que teníamos de haber puesto el borde para los cordones. Es importante hacerlo despacio y con cuidado para no pillar el cordón. Con las tirantas es también muy sencillo, sólo hay que probárselo. Las cojemos a la altura de la tapa, a la anchura que decidamos y la pillamos con alfileres. Nos la probamos y la cosemos en la parte inferior a la altura que más nos interese. Y de nuevo a coser. Pasa igual que con la base, hay que refozar las costuras, pues las tirantas aguantarán también el peso de lo que llevemos en la mochila. 
Et voilá! Ya tenemos lista nuestra mochila a nuestro gusto, en un ratito y sin muchas complicaciones.

¡¡Si os animáis contádmelo!!

Espero que os haya gustado.



















Best wishes!!

Alejandra

lunes, 7 de septiembre de 2015

La vuelta al cole, o cómo volvernos más locos.

Llegados a este punto del año, cuando ya los días no son tan largos y se empieza a notar que anochece antes, es cuando nos damos de bruces con la realidad que nos espera en escasas semanas; es cuando las familias con niños sacamos la calculadora y hacemos equilibrios (unos más y otros menos) por llegar a fin de mes, ya que eso de apretarnos el cinturón, como decía el legendario grupo Leize, después de los "caprichitos veraniegos" como que no.

Entre la lista de materiales y de libros...
<imagen sacada de flickr>
Empiezan las interminables listas de materiales, que si tienes suerte, puede que en el cole hagan un fondo común o cooperativa y os salga algo más barato, pero que si no corres esa suerte te toca tirarte de los pelos por conseguir todas esas cosas que nos piden a cada principio de curso, los que tenemos hijos en infantil, lo solemos tener algo más fácil, pues los materiales no suelen ser muy extravagantes, pero los que tienen hijos en primaria o en secundaría muchas veces los vemos echarse las manos a la cabeza pues no tienen ni idea de que es eso de una regla con escalímetro, o un bloc mutifunción con papel milimetrado, márgenes delineados y microperforado.

Si la lista de los materiales suele ser motivo de desesperación, la lista de los libros es otro cantar, y no porque suelan ser difíciles de encontrar, sino porque según donde los pidas o los compres la diferencia de precio es alucinante.

Hasta aquí lo que nos suelen pedir en los colegios, pero luego viene aprovisionar a nuestros pequeños de mochilas, estuches, y más material escolar a parte del que ya te piden en el colegio, y aquí, pese a quien nos pese, hay una diferencia drástica en si tu pequeño es niño o niña, ya que si es niño, normalmente no se suelen llevar tanto por las "modas", como las niñas, o al menos las "modas" no son tan cambiantes, me explico, a un niño de primero de primaria, le compras una mochila de sus personajes favoritos de ese momento, por ejemplo "cars", y casi de seguro que dentro de dos años todavía le gustará esa película o ese personaje en concreto, así que si tienes suerte de que tu hijo cuida las cosas, puedes estar tranquila, tu hijo no te dirá absolutamente nada.

Pero señoras, si tenéis una niña esto cambia cada temporada, un año está Hanna Montana, al año siguiente está los de High School musical, el  siguiente tenemos a unas horripilantes muñequitas de tez más blanca y pálida que el propio folio donde dibujarán tus hijas, eso sí maquilladas hasta las trancas a más no poder, y claro, lo que les gusta un año, no les gusta el siguiente, y por descontado ¡¡no va a repetir mochila dos años seguidos!!, (puntualizar el hecho de que a las niñas que le gustaban frozen hace dos años están de suerte,.. seguimos en plena era frozen).

A todo esto, sumemosle el dinero destinado a vestir a los pequeños de la casa, si tu peque va a un colegio concertado/privado, seguramente tendrás un uniforme para los días de normal, y otro uniforme para los días en los que tengan deporte, y claro, en mayo ya el calor empieza a apretar, así que tenemos los uniformes de verano y de invierno para los días de deporte; pero si en su día os decidisteis por la educación pública, eso de los uniformes nos lo "ahorramos", y sí, lo digo entre comillas, porque el hecho de que no lleve uniforme oficial no quiere decir que los peques vayan vestidos cual acólitos en Semana Santa, así que te aprovisionas de un par de pantalones vaqueros, un par de chándals, unas cuantas camisetas, alguna que otra sudadera, un par de zapatillas (que seguramente a mitad año ya no le vengan).

Así que en estos días las librerías, las papelerías y los centros comerciales, se llenan de padres y madres histéricos como si fuera una auténtica búsqueda del tesoro, intentando encorntrar las mejores ofertas, los mejores precios, y sobre todo, rezando por no equivocarte, porque otro día con esas interminables colas en las cajas y eres capaz de transformarte en el famoso cuadro del grito de Munch.





Besazos Bichejos Enormes 
Verónica